«La habitación de hotel» Edward Hopper.

      El papel rugoso, entre mis manos, acariciaba las yemas de mis dedos. Fijé mi mirada en algún punto intermedio entre las manos y el libro. Todo lo demás se desvanecía en sombra pálida: el color de mis piernas y de mis brazos, las sábanas blanquecinas, la pared y la ventana, pálidas también. Alcé la vista cerrando los ojos y los abrí cuando se detuvieron sobre el suelo verde. El sillón verde. El sombrero verde. El color de la esperanza frente a la falta de vida en aquella habitación de hotel. 

      La maleta de color negro cuadrada esperaba junto al maletín color caqui. El vestido descansaba en el sillón. El sombrero y los zapatos me miraban esperando un ápice de atención. Y no pude hacer más que dejar caer la mirada hacia mis manos. La vida se me escapaba entre mis dedos mientras, en la habitación del hotel, todo seguía existiendo.

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